lunes, 17 de octubre de 2011

Azazel y la pérdida de tiempo

Hay un libro de Isaac Asimov llamado Azazel compuesto de historias cortas sobre un pequeño diablo que concede los deseos de las personas desgraciadas...

Bajo el lema de "cuidado con lo que pides que puede que te lo concedan", todas las historias, todos los deseos concedidos se vuelven irremediablemente contra los personajes, siendo Azazel el único que se sale con la suya.

Una de éstas historias trata sobre un escritor que se desespera del tiempo que pierde esperando el autobús, metido en un atasco o buscando un taxi.

El diablillo hace que no vuelva a "perder" el tiempo en esas cosas haciendo que los taxis aparezcan en el momento oportuno o que el tráfico se descongestione a su paso...

El escritor dejó de tener ideas para poder escribir y se convirtió en un desgraciado, ya que no se daba cuenta que, para matar el aburrimiento, su cabeza creaba las historias en esos momentos de espera que se le hacían tan eternos.

Yo antes tardaba algo más de una hora en llegar a casa en bus, pero ahora me he cambiado al cercanías y tardo unos 30 minutos escasos...

Y me acuerdo mucho de esa historia...debo tener mi pequeño Azazel por ahí escondido.


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